El Sol: ¿amigo o enemigo?

9 abril, 2016

Comienzan a alargar los días y, cada vez el sol calienta más. Aunque el verano no ha llegado, se empiezan a ver productos de protección solar. ¿No será un poco pronto? ¿Es como cuando ponen los turrones en los supermercados en octubre? En realidad lo ideal sería utilizar la protección solar durante todo el año, ya que nuestra cara y nuestras manos están siempre expuestas al sol. Pero hay que reconocer que, es en primavera y verano cuando el índice UV de radiación se dispara y empieza a ser peligroso. Además es cuando menos ropa llevamos, lo que aumenta la piel que queda expuesta al sol. Se podría decir que, en cuanto pasamos de la manga larga a la manga corta, o de los pantalones largos a los pantalones cortos, tenemos que ir revisando los productos de protección solar que tenemos en casa o pensar en cuales vamos a comprar.

Pero ¿tan peligroso es el sol? ¿Sería mejor huir de él? No. Lo peligroso es estar expuesto sin precaución. Al contrario, el sol tiene múltiples beneficios para nuestra salud, pero siempre que tome bien.

Beneficios del sol en nuestro organismo

El primero es el aumento de la síntesis de la vitamina D. Aunque normalmente las vitaminas que necesitamos las tomamos a través de los alimentos la vitamina D se puede sintetizar en la piel gracias a la radiación ultravioleta. Gracias a esta vitamina D aumenta la absorción del calcio y fósforo en el intestino evitando su pérdida en el riñón. Colabora además en que este calcio se fije en nuestros huesos y dientes. Por otro lado la vitamina D también colabora en la protección frente a algunos tipos de cánceres, como el de colon o mama.

Otro efecto positivo de los rayos solares es que disminuye la presión sanguínea debido al efecto vasodilatador del calor.

También mejora nuestras defensas naturales ya que se ha visto que el sol aumenta los niveles de glóbulos blancos fortaleciendo así nuestro sistema inmune.

Con el sol todos notamos que estamos de mejor humor y la explicación está en que los rayos solares aumentan la producción de serotonina que mejora la sensación de bienestar y también interviene en la regulación del sueño y la temperatura del cuerpo; y disminuye la melatonina que ayuda a definir los ciclos de sueño, haciéndonos sentir más despiertos y activos.

¿Esto quiere decir que debemos estar mucho al sol? Para que os hagáis una idea, para conseguir la vitamina D que nuestro cuerpo necesita es suficiente con 5 o 10 minutos de exposición al sol, dos o tres veces por semana.

Peligros del sol en nuestra piel

El problema está en pasar demasiado tiempo al sol desprotegido. Las pieles mas claras y sensibles pueden empezar a tener problemas a los 10 minutos de exposición al sol y para pieles con un fototipo más alto podrían ser 20 o 25 minutos. La recomendación sería no estar más de 30 minutos expuestos sin ninguna protección. En este caso cuando hablamos de protección no nos referimos sólo a una crema solar. Hay que recordar que la sombra y la ropa protegen nuestra piel.

Para saber los peligros, vamos a hablar de los distintos tipos de radiación. Es importante saber que las radiaciones que más nos perjudican son las ultravioletas, y que hay de dos tipos, la UVB y la UVA:

  • La radiación UVB es la que estimula el bronceado y es la causa principal de las quemaduras solares.
  • En cuanto a la radiación UVA es la que penetra más profundamente en la piel pero no causa dolor; es la responsable de acelerar el envejecimiento de la piel y la que provoca la intolerancia al sol y las enfermedades pigmentarias.

Ambas radiaciones pueden causar alteraciones en el ADN de las células de la piel que es lo que lleva al desarrollo del cáncer.

La importancia de saber ésto radica en que, a la hora de comprar protectores solares (ahora si que nos estamos refiriendo a cremas, lociones, sprays o sticks) hay que fijarse que tengan filtros con capacidad de bloquear los dos tipos de radiación.

Hay que recordar también la radiación infrarroja. Ésta es la que nos da la sensación de calor. El principal peligro de ésta radiación es que las nubes la filtran. Por eso los días nublados no nos debemos fiar ya que con la ausencia de calor nos olvidamos de que las nubes no filtran nada de la ultravioleta B y solo algo de la ultravioleta A.

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Reglas de oro cuando se está al aire libre

Lo que debemos recordar es que:

  • Debemos evitar el sol directo entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde.
  • Debemos protegernos siempre del sol, y sobre todo cuando el índice UV es alto, con ropa, gorras o sombreros, gafas de sol y crema con fotoprotección.
  • Los productos con fotoprotección deben aplicarse 30 minutos antes de la exposición al sol y en cantidad suficiente. Además debe renovarse su aplicación, como máximo, cada dos horas, o después de bañarse.
  • El bronceado es un mecanismo de defensa de nuestra piel. Eso quiere decir que, cuando nuestra piel cambia de color, ya se ha dañado. Si seguimos tomando el sol, el daño irá aumentando. Aunque estemos morenos tenemos que seguir protegiéndonos.
  • Si vamos a estar al sol no debemos olvidarnos de hidratarnos, tanto bebiendo líquidos como aplicándonos cremas, y antes, durante y después de la exposición al sol.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en antioxidantes que bloqueen los radicales libres que liberan las radicaciones solares. Todas las verduras y frutas nos pueden ayudar. Alguno de los alimentos más beneficiosos serían las uvas (por ser muy rica en productos antioxidantes), las zanahorias (ricas en betacarotenos que también tienen efecto fotoprotector) y el té verde (que contine polifenoles que actúan como fotoprotectores y, según algunos estudios, pueden tener un efecto preventivo contra el cáncer de piel).
  • Los niños tienen la piel más sensible por lo que tienen que estar más protegidos.

En resúmen, el sol es nuestro amigo si lo tomamos con precaución.

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